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Antoinette Bouzonnet Stella, The Entrance of the Emperor Sigismond into Mantua, 1675; Engraving on paper, 6 ½ x 15 ¾ in.; Gift of Chris Petteys
Fernando Pérez: “El público merece conocer más los tesoros del Museo”

Fernando Pérez: “El público merece conocer más los tesoros del Museo”

Los invitamos a leer esta entrevista de El Mercurio a nuestro director y socio, Fernando Pérez Oyarzún,  a propósito de su primer aniversario al mando del Museo Nacional de Bellas Artes.

 

El director del museo más importante del país nos cuenta el rumbo que busca imprimirle al MNBA, ad portas de cumplir 140 años de vida. Habla sobre los proyectos, exposiciones, desafíos y cambios, ahora, en tiempos de pandemia.

No le ha tocado nada de fácil al arquitecto Fernando Pérez Oyarzún como director del Museo Nacional de Bellas Artes, en su primer tiempo. ‘El año pasado tuvimos solo siete u ocho meses de supuesta normalidad, y no exenta de dificultades. A contar de ahí hemos estado en una emergencia continua’, cuenta el exdecano de la Facultad de Arquitectura de la PUC, gran conocedor de la historia del arte y también de la música (en sus inicios estudió composición musical).

La arquitectura y las artes protagonizan su vida. Y no ceja, ‘en medio de la tormenta’, por poner al museo en primer plano. Con ese fin, conversa con Artes y Letras sobre lo que piensa y viene para el principal museo del país.

-Hoy, ¿qué medidas está tomando y particularmente en lo digital?

‘Estamos trabajando a distancia e intentando mantener viva la presencia del museo y colaborar desde donde puede hacerlo una institución cultural. La situación ha puesto en evidencia algo que ya sabíamos: es fundamental conseguir una presencia territorial y a distancia en un museo de carácter nacional como el nuestro. Debemos acelerar nuestras iniciativas en ello: reagendamos el programa 2020 y subiremos la mayor cantidad de contenidos a la web. Nuestra próxima exposición sobre la Bauhaus, primero será abierta en la red. Tenemos también bastante material en el sitio del museo (www.mnba.gob.cl), que invito a visitar, y está la difusión que hacemos en diversas plataformas, como en www.artistasvisualeschilenos.cl y en www.surdoc.cl. El museo tiene mucha conexión con el público. Si sumamos nuestras visitas presenciales con las virtuales a plataformas del museo nos acercamos a un millón de contactos al año. Y es lo que debemos potenciar ahora’.

-¿Cómo visualiza y proyecta esa mayor fidelización de público?

‘Hay distintos públicos cuyas necesidades debemos satisfacer. Se trata de una operación delicada y es lamentable que hayamos debido suspender nuestras actividades con una programación tan valiosa y variada como la que teníamos. Está la muestra de la colección ‘De aquí a la modernidad’, que exhibe las tensiones y contradicciones de la historia de nuestra modernización. Una antología de pintura chilena, de la Pinacoteca de la Universidad de Concepción. La exposición sobre Laura Rodig, quien unió práctica artística con docencia y militancia política. Y si agregamos las itinerancias o las salas de Museo Abierto, que incluyen temas como arte, ciencia, es evidente el gran esfuerzo que hacemos por llegar a distintos públicos’.

EXPOSICIONES QUE VIENEN

-Usted cumple un año al mando del museo y termina la agenda del director anterior, ¿cuál será su sello?

‘Una línea de trabajo de la que sigo muy convencido es la de abrir nuestras colecciones. Adquiere mucho sentido en el aniversario 140 del museo. Tenemos un acervo de casi seis mil piezas y, por diversas razones, se muestran al público menos de 100. La cifra debería multiplicarse por cuatro o cinco. Ello implica un gran desafío curatorial y técnico que vamos a iniciar este año. La colección está para ser mostrada en nuestras salas o fuera de ellas. Porque, ¿cómo se explica que uno de los mejores conjuntos de obras de Roberto Matta, que tiene el museo, esté guardado? ¿Cómo seguir reclutando donantes de obras si piensan que las piezas que den no llegarán a ser vistas por el público? El museo tiene tesoros notables que el público merece conocer. Esta línea de trabajo debe equilibrarse con un programa de muestras temporales, clave en un museo contemporáneo. La colección debe vivificarse con la dinámica de lo transitorio’.

‘Todo ello debe ir asociado, en la medida de lo posible, a un indispensable mejoramiento y expansión de la infraestructura. Es de esperar que algunas gestiones que se han estado realizando, fructifiquen. De lo contrario, el desarrollo del museo se verá seriamente afectado. Hay algunas buenas noticias: se logró abordar ciertos aspectos relacionados con la iluminación y las instalaciones eléctricas del museo. Esperamos otras iniciativas asociadas a la climatización. Pero si queremos que el museo dé un salto, para alcanzar el nivel de un país del siglo XXI, ¡hace falta una operación mayor! Hay que decirlo con claridad’.

-¿Qué exposiciones tiene ya confirmadas para este año?

‘Lo más inmediato es nuestra instalación sobre Bauhaus. En el plan de abrir la colección tendremos al menos tres muestras este año: una sobre ‘Viajes en el arte’, que aborda la experiencia artística del desplazamiento en los siglos XIX y XX. ‘Luchas por el Arte’, que tocará las tensiones en la esfera artística de comienzos del siglo XX, contemporáneamente con la construcción del edificio del museo hace 110 años. Y la muestra ‘La muerte y otras miserias’, que rescata el modo en que estas temáticas fueron vistas en el siglo XIX. Ello permitirá multiplicar varias veces el número de piezas de la colección ofrecidas al público’. ‘Y entre las muestras temporales de artistas nacionales tendremos a Mariana Najmanovich. En internacional, a la argentina Gabriela Golder. Montaremos ‘Visiones alteradas’, que Voluspa Jarpa llevó a la Bienal de Venecia. La exposición sobre CAYC 1973-2020 rescata la muestra que Nemesio Antúnez tenía planeada en 1973 y nunca se realizó… Esperamos una de Cecilia Vicuña, para 2021.

-¿Cómo van los recursos?

‘Es esencial encontrar un adecuado sistema de gestión, que permita reaccionar con la velocidad y el nivel adecuados a los requerimientos de un museo contemporáneo. Que permita también una mejor articulación de fondos públicos y privados. El museo ha planteado esquemas de diverso tipo en el pasado. Algunos dieron buenos resultados durante algún tiempo, pero se fueron desgastando. Es indispensable repensarlos y renovarlos radicalmente… Personalmente, me gustaría que el museo recuperara la ambición internacional que tuvo en sus inicios. Somos un umbral del mundo del arte para la población del país’.

‘LOS CRUCES DE ÉPOCA HAY QUE HACERLOS BIEN’

-En cuanto a complementar la colección patrimonial con lo contemporáneo, ¿en qué piensa?

‘En esa relación de lo histórico y lo contemporáneo no invento nada: solo recojo la tradición del museo. No somos El Prado, que heredó las colecciones reales, o L’Ermitage. Cuando el Estado adquirió una parte importante de las piezas de la exposición internacional de 1910 compró lo que entonces era arte contemporáneo. Y así lo siguió haciendo durante todo el siglo XX. Obviamente éste fue considerándose histórico con el paso de los años. Creo que esa actitud está en la esencia del museo y hay que enriquecer la colección hasta construir el panorama más rico y equilibrado posible, como se hizo con la pintura colonial o la de mediados del siglo XIX’.

-Varias muestras que se presentaron antes de su dirección, de diálogo entre las obras patrimoniales y contemporáneas, fueron criticadas en el sentido de que no educan en la historia del arte, son crípticas e incluso confunden al público.

‘La idea de hacer cruces y relaciones es muy fuerte entre los curadores contemporáneos. Esos diálogos entre piezas de períodos diversos refrescan el pasado y revelan la profundidad del presente. Pero hay que hacerlo bien, si no, puede ser efectivamente un peligro. En este último año no recuerdo ese tipo de críticas. Esto tiene que ver con la necesidad de responder a diversos tipos de públicos y permitir distintos niveles de lectura. Es difícil lograr un equilibrio. Debemos ser capaces de presentar trabajos de vanguardia que tradicionalmente se ha hecho. A la vez, dar lugar a trabajos de investigación y ojalá presentar muestras que tengan un impacto más global y más amplio. El museo tiene una misión educativa importantísima, pero no puede ser meramente didáctica. Las curadurías cronológicas son bastante criticadas. Aunque todos los esquemas pueden ser válidos si se implementan con calidad y si las obras son las protagonistas. Hay que cuidar de no convertir las obras que se exhiben en ilustraciones temáticas’.

-Y en lo internacional, ustedes partieron con Monvoisin, ¿qué más viene?

‘El proyecto internacional sobre Monvoisin concluirá con una muestra y publicación internacionales. Ello nos permite destacar un flanco a veces olvidado: la investigación. El museo debería convertirse en un centro de investigación sobre arte, especialmente chileno y latinoamericano. Tenemos un archivo notable, aún no plenamente disponible, y debería ir reforzando sus equipos en este sentido. Respecto a muestras internacionales, estamos en ello. El museo tuvo experiencias desafortunadas en el pasado reciente, que nos han dificultado una reinserción en el circuito. Pero vamos a insistir. Estamos estudiando algunos proyectos de itinerancia internacional. Aunque destaco muestras internacionales como ‘Yo soy mi propia musa’, sobre pintoras latinoamericanas. Y hay planeadas muestras de pintores chilenos en el extranjero’.

-Al asumir usted dijo también que le gustaría que el museo estuviera presente en más lugares del país.

‘Sí, seguimos pensando en una presencia territorial del museo. Que lo sientan como propio en lugares lejanos; que el museo pueda entrar en la sala de clases de regiones remotas. Estamos impulsando al máximo las itinerancias, tratando de multiplicar lo que el museo hacía. Con el apoyo privado estamos intentando montar algunas itinerancias no convencionales que vayan más allá de los lugares habituales de exposición. Sigo ilusionado con la idea de un museo de bolsillo que llegue a lugares donde nunca hubo algo parecido a una exposición’.

-¿Y ha pensado realizar alguna muestra de arquitectura, la que cada vez integra más las artes visuales?

‘He sido muy cuidadoso al respecto. Sé que mi formación de arquitecto despertó ciertas susceptibilidades, a pesar de que grandes directores de éste y otros museos en el mundo tuvieron esa formación. Lo último que quisiera es aparecer con una actitud de reivindicación profesional o gremial. La arquitectura ha estado presente en el museo, y siempre imbricada con el arte. En Chile hay arquitectos que se han movido muy bien en esa fructífera frontera entre arte y arquitectura. En mi fuero interno le he dado vueltas a varias posibilidades y nombres. Lo más próximo es la instalación sobre Bauhaus, que aunque no se reduce a la arquitectura, se relaciona. Hay otras conversaciones en curso. Estamos atentos a una oportunidad adecuada, que me convenza no sólo a mí sino al museo en su conjunto’.

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