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Antoinette Bouzonnet Stella, The Entrance of the Emperor Sigismond into Mantua, 1675; Engraving on paper, 6 ½ x 15 ¾ in.; Gift of Chris Petteys
El viaje de Francisca Straube

El viaje de Francisca Straube

La revista Ya de El Mercurio nos invita a conocer a la artista Francisca Straube a través de esta nota, en la que cuenta sobre sus orígenes en la música y habla de su proyecto solista ‘RUBIO’, en el que experimenta en el campo del pop, la electrónica y los juegos de voces.

Francisca Straube (33) tuvo que suspender todo. La presentación en vivo estaba programada para el 22 de marzo en el Teatro Nescafé de las Artes. Ese día celebraría el lanzamiento de su nuevo EP ‘La pérdida’ que grabó durante el 2019 y que consta de cuatro canciones. También en esa fecha comenzaría su despedida de Chile. A mediados de este año tenía planificado radicarse por unos meses en México para iniciar una nueva etapa en su carrera. La artista —que destacó en bandas como Miss Garrison y que partió en la música tocando la batería en la agrupación ‘Picnic Kibun’ y luego en ‘Fármacos’— debió aplazar sus planes por la contingencia mundial, la que dice, ha modificado la forma de relacionarnos y de hacer música.

—En este momento, la música ha servido para unirnos, por eso muchos cantantes han hecho conciertos vía internet. Pero la verdad es que a mí me ha costado eso. Creo que cada uno tiene sus procesos y no porque todos estén haciendo conciertos víubia streaming, uno tiene que hacerlo de inmediato.

Francisca cuenta que estos días le han servido para reflexionar y conectarse con sus seres cercanos, familia, amigos y también para meditar acerca de los cambios que se están experimentando a nivel mundial.

—A veces al artista se le exige estar siempre con las pilas puestas y dispuesto, pero creo que cada uno tiene sus maneras. En este momento lo que está pasando en el mundo es muy grande y yo estoy en una parada muy interna. Ando creativa y aprendiendo en soledad. Me cuesta un poco todo lo virtual, aunque prometo que voy a preparar algo bonito para el público.

Esta semana, dice, hará una pequeña presentación en internet. ‘Haré un live streaming hermoso. Creo que ahora es necesario, porque en estos momentos nos va a servir para compartir y aguantar este vaivén de emociones’.

Antes del brote del virus en nuestro país, Francisca tenía planes de radicarse por al menos seis meses en México y comenta que cuando todo pase los retomará. Espera crecer, rodearse de nuevas personas y obtener mayores posibilidades con su música.

—Quiero formar una banda allá, es una de mis metas más cercanas. Luego componer unas 10 canciones para poder ir tocando. Me quiero radicar en México, porque es un país donde hay más feedback y mayor campo para desarrollarme con ‘RUBIO’. Allá se realizan muchos festivales y la idea es poder presentar mi proyecto en diversos escenarios.

En 2015 Francisca creó ‘RUBIO’, un proyecto solista, en el que experimenta en el campo del pop, la electrónica y los juegos de voces. Lo bautizó así por dos razones. Primero está el significado estético que se entrecruza con lo cultural: ‘representa lo albino, lo blanco, lo puro’. La segunda explicación es más personal.

—’RUBIO’ una nueva forma de expresión, una voz más íntima, un crecimiento. Es donde por primera vez encuentro la posibilidad de mostrar mi mundo y eso trato de plasmarlo en las canciones. Es muy yo. Con el nombre me imaginé como si un ser blanco llegara al mundo, iniciara su vida en el planeta y formara su historia.

Hoy ‘RUBIO’ y Francisca son indisolubles. Cuando ella sube al escenario se transforma en su proyecto. En sus presentaciones despliega toda su performance en la que confluyen diferentes sonidos producidos por sintetizadores, guitarras, teclados y un violín. Pero lo que más destaca es la sonoridad de su voz, donde juega con la intensidad y el ritmo. Lo mismo ocurre en sus videos y en las fotografías promocionales. En ellos, se distinguen diferentes colores y texturas, que junto a escenarios naturales apelan a la sensibilidad del espectador. A esto Francisca le ha sumado la energía de sus letras.

—En las letras siempre trato de exponer mis propios cuestionamientos. Este ha sido un camino más introspectivo, más reflexivo, el que me ha llevado a plasmar temáticas relacionadas con la naturaleza y de cómo los seres humanos nos enfrentamos a ella. También de nuestra relación con los animales. En general trato de transmitir mis propios sentimientos y mi visión sobre el ser humano.

Francisca tiene el pelo castaño y un corte que realza sus facciones. Esta tarde luce sencilla, con una polera en donde se logra ver un tatuaje de una bandada de pájaros en su brazo izquierdo y otros pequeños en sus manos. Gesticula al hablar y usa constantemente sus dedos para crear una melodía, como si una nueva canción estuviera a punto de salir de su cabeza. ‘Siempre estoy percutiendo’, dice, entre risas.

Desde que Francisca partió con ‘RUBIO’ ha grabado dos discos. El primero fue en el 2018, al que llamó ‘PEZ’–conformado por los ep,s R,U,B,I,O, una compilación de 12 canciones que remarcan la temática ambiental. Los títulos de algunas de ellas lo muestran: Árboles, Coral, Fuego y Las Plantas.

—’PEZ’ habla mucho de lo interno, de la timidez, de un ser que vive sumergido en las profundidades y que quiere salir. Fue importante para mí, porque marca el inicio de la experimentación musical. Conllevó un proceso muy especial, el de buscarme dentro mío y no tener miedo de compartirme con los demás.

Su nuevo trabajo es ‘La pérdida’, que constituye la primera presentación de un álbum, denominado ‘Mango Negro’, el que será entregado en 3 partes. Ella lo explica.

—Me imaginé que este ‘PEZ’ salía del agua y le toca encontrarse con un mundo seco, una sociedad desconectada y esa es la pérdida. Luego viene la segunda entrega que es ‘La existencia’, que habla de la vida y de la muerte como una segunda dimensión y finalmente el fruto es el álbum, que representa el viaje de la vida.

Con su proyecto Francisca ha participado en festivales como Primavera Fauna (2018) y en Lollapalooza Chile (2019). También empezó a abrirse camino internacional: En 2018 tocó en el Festival Primavera Sound en Barcelona y al año siguiente en el Normal en México. Además, durante el 2018 grabó una sesión en la radio KEXP-FM de Seattle, Estados Unidos y recientemente realizó una gira por Latinoamérica que incluyó países como Colombia, Ecuador, Perú y Argentina.

—Llenamos los lugares y me encantó porque la gente se sabía las canciones. Entonces es muy bonito, porque siento que ‘RUBIO’ ha ido creciendo solo y se ha hecho conocido más que nada por la gente, por el boca a boca, tanto aquí como en el extranjero.

FRAN ANTES DE RUBIO

Francisca Straube nació en Santiago y estudió en el colegio William Kilpatrick de Las Condes. Dice que su camino en la música fue más bien natural, porque desde pequeña en su casa siempre la incentivaron a desarrollar su lado artístico.

—Mis papás no eran músicos, pero siempre fueron súper artistas y melómanos. Recuerdo que mi papá coleccionaba cassettes y vinilos, por lo que en mi casa era normal relacionarse con la música. Además, en ese tiempo mi papá tenía un VHS y nos grababa a mi hermana y a mí.

A los 11 años, tomó por primera vez unas baquetas y dio los primeros golpes en una batería, la que había quedado instalada luego de una fiesta de Año Nuevo. Fue cuando el baterista dueño del instrumento le dijo que tenía aptitudes.

—Ahí me metieron a clases, en las que estuve como cuatro años y aprendí mucho. Me encantó y empecé a entrar de lleno en la música, especialmente en la percusión. Después me desarrollé un poco más en el colegio. Me encantaba el ramo de música y creé mi primera banda. Era de hip hop.

En el colegio, Francisca tuvo dos etapas. Cuando era muy pequeña —en la enseñanza básica— era muy extrovertida y cuenta que incluso ‘era bien pintamonos. Me acuerdo que antes muchos cines eran teatros, entonces antes de que comenzara la película yo me ponía a cantar en el escenario, como si nada’. Luego, en la adolescencia tuvo un cambio y se volvió más tímida e introspectiva, lo que la unió aún más con la música.

—Me costaba un poco lo social. Como que era muy para adentro. De hecho hubo un tiempo en que en los recreos prefería estar sola escuchando música. Después en la universidad me pasó lo mismo y me iba a una plaza a tocar tambores. Siempre me gustó estar inventando melodías y permanecer en solitario lo fomentaba. Al final un poco mi música también es así, porque es parte de esa introspección.

Por eso Francisca cuenta que siempre ha preferido los ambientes tranquilos, por lo general rodeados de naturaleza y animales. Dice que en ellos se siente cómoda y han sido los propicios durante sus procesos creativos.

—Las plantas y los animales me hacen entrar en un mundo muy natural, me siento en armonía en ese espacio. Prefiero estar sola y a veces me gusta aislarme. De hecho, me ha servido tanto para componer como para tomar decisiones.

Esta forma de ser ha forjado su carácter. Por eso dice que se cuestiona todo, que es súper mental y que a veces le da muchas vueltas a las cosas. Menciona que sus amigas le dicen: ¡ya, filo, si es así! Pero ella a veces no entiende a la humanidad, por lo que agradece hacer música y crear canciones, porque son una forma de desahogo.

Durante el 2013 se integró a ‘Fármacos’ una agrupación en la que se destacó por tocar la batería y que la llevó a pisar por primera vez el escenario de Lollapalooza en el 2015. Dice que ser mujer y el estar detrás de los tambores siempre generaba algo de expectación, pero que eso ha ido cambiando.

—Muchas veces me preguntaban que cómo me gustaba tocar la batería, si eso lo hacían los hombres. A mí me encantaba. Ahora se ha producido un cambio en la concepción de los roles y hay muchas mujeres haciendo lo que les gusta.

Este nuevo papel que han tomado las mujeres, no solo en la música, la ha marcado. Para ella es hermoso ver la unión que han logrado las mujeres, porque siente que cada vez están más dispuestas a luchar por sus ideales y sueños.

—Y no solo aquí, sino en todo el mundo. Cuando he tenido la oportunidad de viajar me he encontrado con muchas mujeres talentosas y muy guerreras. Creo que en lo femenino hay una sensibilidad y una profundidad muy especial, que debe darse a conocer, no solo en la música sino que en todo ámbito. Es inspirador.

Francisca dice que luego del estallido social hubo un cambio en el género ya que muchas mujeres se han unido. Las que son artistas y cantantes han adquirido un rol protagónico en las movilizaciones. Pero para ella lograr esta representación ha sido más difícil.

—A mí me cuesta pertenecer a grupos y estar en cosas tan sociales. Por eso soy muy selectiva y tengo pocos amigos. Si bien tengo una buena relación con algunas cantantes y sobre todo en otros países (por ejemplo con Dani Holder, que es una artista canadiense a quien admiro), por lo general siempre me mantengo un poco al margen, principalmente porque soy tímida y ermitaña. De hecho, esto de la cuarentena me ha hecho volver a mi mundo. Me gusta entretenerme conmigo misma, me invento cosas, dibujo, escribo, hago música y disfruto mucho de mi soledad.

Además de Fármacos, Straube se desarrolló en otro proyecto musical: ‘Miss Garrison’, un trío el que conformó en el 2013 junto a sus amigos Rodrigo de la Rivera y Tomás Rivera. Es en esta banda cuando Francisca comienza a incursionar en otros ámbitos y se atreve a probar su voz.

—Yo antes no cantaba, y ahí empecé a incursionar vocalmente. De hecho nunca he tomado clases de canto porque siempre he sido muy autodidacta. Siento que mi manera de cantar también ha ido cambiando. En los inicios de ‘Miss Garrison’ era adolescente y gritaba, hasta ahora que canto con un estilo más lírico. Entonces es totalmente diferente y creo que eso también tiene que ver con el crecimiento y con que tu forma de expresión también va cambiando.

La indagación con la voz fue lo que la condujo a llevar a cabo su proyecto propio. Francisca no recuerda cómo pasó exactamente. Dice que fue una tarde de hace unos cuatro años cuando estaba en frente de su computador y a una tarjeta de sonido. Ese día grabó mezclas de sonidos y cantos; y como si fuera un experimento fue creando pequeñas canciones. Así nacieron varios demos o maquetas, que a veces se las mostraba a ‘Miss Garrison’, pero otras, eran de ella e iban quedando por ahí. Así nació ‘RUBIO’.

—Me gusta mucho en lo que se ha convertido, porque no me esperaba la acogida que ha tenido este proyecto. Nunca pensé: ¡Oh! ¡Voy a tener un proyecto solista!, sino que surgió de repente. Después le agarré el gustito a seguir haciendo canciones y lo más importante es que recibí buen feedback de la gente, que me decía cosas como: ¡Está súper bueno, sigue haciéndolo! Así, ‘RUBIO’ comenzó a tomar fuerza.

LA MÚSICA ES PARTE DE MÍ

Cuando Francisca habla de ‘RUBIO’ y de su música, se emociona. Dice que le aparece como un nudo en la garganta, como unas ganas de llorar. Para ella, la música es una manera de expresión, es la forma en que entrega al público sus emociones, sobre todo cuando decidió abrirse en las letras. Este sentimiento le ha permitido componer canciones de manera natural. Ella se ha dado cuenta que tiene facilidad para la improvisación musical.

—Siento que no soy tan teórica, sino que la música es parte de mí. Creo que la tengo incorporada. Quizás porque de chiquitita lo fui internalizando y era algo normal.

Esa emoción y creatividad estalla cuando ‘RUBIO’ pisa un escenario. Para Francisca ese es el momento que más disfruta porque aparece en ella una nueva dimensión, un sentimiento de confianza y felicidad, difícil de explicar. Según ella, en los conciertos de ‘RUBIO’ se crea algo singular, algo mágico e indescriptible: una comunión con el público.

—Energéticamente se produce algo muy bonito. Yo creo que es porque cada presentación no la pienso como un show. Para mí es la oportunidad de entregar algo mío al público. Entonces es muy loco, porque la gente también lo percibe así. A veces las personas me cuentan cosas muy íntimas, de sus problemas, de sus vidas. Finalmente, esa unión es la que genera la música.

Nota completa en el siguiente link http://portal.nexnews.cl/showN?valor=dsya8

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