Fernando Pérez

Fernando Pérez Oyarzún: “ya no se discute la existencia de mujeres notables”

Fernando Pérez Oyarzún, premio nacional de arquitectura (2022), saliente director del Museo Nacional de Bellas Artes, y director del Capítulo Chileno del National Museum of Women in the Arts, es Arquitecto de la Universidad Católica y Doctor Arquitecto de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona (UPC). Ha ejercido como académico en la Escuela de Arquitectura UC desde 1974, siendo actualmente Profesor Titular. Fue Director de la Escuela de Arquitectura UC entre 1987 y 1990, y Decano de la Facultad de Arquitectura y Bellas Artes entre 1990 y 2000. Además ha sido Visiting Design Critic de la Universidad de Harvard en 1990 y Simón Bolívar, y Profesor de la Universidad de Cambridge el año 2000.

Quisimos saber más de su visión sobre las mujeres en el arte, las brechas que aún quedan en esta materia y sus años de gestión a cargo del principal museo de nuestro país, donde las artistas mujeres han cobrado cada vez más relevancia en su programación, teniendo este año en agenda las retrospectivas de Cecilia Vicuña y Lotty Rosenfeld.

– Desde sus inicios como docente, ¿Cómo ha visto el reconocimiento del talento femenino en
las artes de nuestro país? ¿Ha ido cambiando esto con el pasar de los años?

Creo que ha ido cambiando para bien, aunque no a la velocidad y con los logros que quisiéramos. En el terreno de la arquitectura hubo mujeres destacadas desde comienzos del siglo XX en Chile, pero se trataba de excepciones. En los años en que yo estudié, los contingentes de mujeres y hombres ya tendían a equilibrarse, aunque ello no necesariamente se reflejara en los índices de graduación y en la figuración profesional. Hoy son frecuentemente más las mujeres que los hombres quienes estudian arquitectura y varias arquitectas tienen reconocimiento nacional e internacional. Pero aún queda mucho por hacer y camino por recorrer.

– Durante su gestión en la dirección del MNBA se programaron más muestras de artistas
mujeres que en años anteriores, ¿Hubo una finalidad reivindicativa detrás?

Tales programaciones fueron conscientes, a sabiendas de que había una brecha histórica por superar. Sin embargo, al hacerlo no se tergiversó artificialmente la programación en favor de las mujeres. Quienes expusieron tenían los méritos para ello. Sólo había que reconocerlo. La exposición actual de Cecilia Vicuña o la próxima de Lotty Rosenfeld son la mejor prueba de ello.

– A su juicio, ¿A cuál artista mujer aún nos falta conocer y reconocer?

Muchísimas…uno suele cometer injusticias cuando da nombres improvisando, pero sólo por mencionar a algunos que se me vienen a la mente, mencionaría la compositora Leni Alexander, a la escritora María Luisa Bombal, en la arquitecta y académica Angela Schweitzer, a la pintora Ximena Cristi, de quién no logramos concretar la exposición que queríamos…y tantas más.

– ¿Tienen alguna artista mujer favorita?, y ¿por qué?

No soy de amigos favoritos ni artistas favoritas. Hay muchísimas artistas que admiro y me emocionan: la escritora Marguerite Yourcenar, la pianista Marta Argerich, la arquitecta Lina Bo Bardi, las escultoras Lily Garafulic y Marta Colvin, la artista multifacética Violeta Parra…podría seguir con un listado muy largo.

– ¿Hay mayor brecha de género en la arquitectura que en el arte?

Habría que hacer un estudio estadístico serio para poder responder a esta pregunta con propiedad. Lo que tengo es sólo una impresión, y es que ambas brechas son, de alguna manera y con matices, equivalentes. En ambos campos ya no se discute la existencia de mujeres notables, destacadas creativas, aunque desde una perspectiva histórica o tal vez precisamente a causa de ella, una equivalencia de género aún no se manifiesta.

– ¿Cuáles iniciativas destacaría en la gestión de espacios culturales, que han contribuido a
equiparar los géneros?

Celebro todas las iniciativas que han puesto de relieve la obra artística de mujeres, en exposiciones, publicaciones o presentaciones de cualquier tipo. Publicaciones como Mujeres en las Artes visuales en Chile, encabezada por Varinia Brodsky, contribuyen a mostrar el cuerpo de la producción artística femenina en su conjunto. Siendo un poco autorreferente, destacaría los homenajes que en su fachada y su interior hizo el Museo Nacional de Bellas Artes a artistas que partieron en el último tiempo. Fue un intento por dar una dimensión pública a su trayectoria,