Mujeres Destacadas en las Artes: Carmen Barros

A los 97 años, la actriz, cantante y compositora, sigue vigente y con nuevos proyectos. Quien fuera la primera actriz en personificar a la Carmela en “La Pérgola de las Flores” de Isidora Aguirre, lanzó este año el libro “Una vida fascinante”, en conversación con el periodista Mario Cavalla, donde repasa su trayectoria y sus peripecias en el mundo del arte y la cultura.

“Es probable que cualquier vida sirva para construir una visión de mundo, pero vale la pena escudriñar en la de Carmen Barros, pues es una existencia sorprendente tanto por la variedad de experiencias como por su extraordinaria riqueza”, sostiene el periodista Mario Cavalla.

Carmen es la mayor de dos hermanos. Por la profesión de su padre, que era militar, destinado a misiones en Alemania, así como a distintas guarniciones en el país, Carmen nunca se quedó más de siete meses en un colegio: vivió entre Santiago, otras ciudades de Chile, Perú y Europa, y básicamente aprendió a hablar alemán antes que castellano.

Sin embargo, asistió a las Monjas Francesas, un colegio de mujeres donde era el “comodín” del curso para cualquier competencia artística que implicara baile o la actuación.

A los 14 años su padre fue asignado como embajador chileno en Alemania y ese paso marcó su vida. Corría el año 1940 y la Segunda Guerra Mundial estaba en pleno desarrollo. A mucha gente de su edad que conoció en este viaje nunca más la volvió a ver; partían con el ejército de Hitler a colonizar Europa y no se sabía más nada de ellos. Como contraparte, la oferta cultural de Berlín marcó su carrera futura: conciertos, ópera, teatro… a pesar del horror de la guerra eso nunca cambió. Trató de retomar su enseñanza básica, en un colegio alemán, pero no aguantó estar en uno mixto, por lo que optó por retirarse y tomar clases particulares en la casa. Pero nunca terminó los estudios.

A los 19 años volvió a Chile, donde todo había cambiado. Santiago del Campo le ofreció cantar en radio y le puso el seudónimo Marianela; había comenzado su carrera como cantante. Trabajó en Radio Agricultura, Corporación y Minería. El año 1946, al venir a Chile un elenco del Metropolitan de Nueva York con Fidelio, una ópera de Beethoven, Carmen fue invitada a participar. Fue uno de los grandes éxitos del Teatro Municipal. Incluso le ofrecieron irse a Nueva York, pero no se atrevió. Había estado mucho tiempo afuera.

Su hermano fue quien la inició en el interés por el teatro. Él era actor, creador del Teatro de Bolsillo, y la invitó a participar de la obra Carlos y Ana, que protagonizó. También trabajó mucho con Luis Alberto Heiremans. De ahí en adelante no paró más. Combinaba su talento para cantar con el teatro. Hasta que a su padre lo nombraron embajador en Italia y el sueño se esfumó. Se fue a Italia con su marido y sus tres hijos a ver qué pasaba allá. Mal no le fue, siguió con su trabajo “operático”, se fue a vivir a Viena y la llamaron para hacer un protagónico en la Ópera de Bruselas, Bélgica. Lamentablemente, ahí el destino se metió, y a su padre lo nombran canciller y se tuvo que volver. Nunca pudo compatibilizar sus sueños con la lejanía. A pesar de que aguantó un año más sin ver a sus hijos, finalmente, y aunque era auspicioso el panorama, se volvió a Chile en 1957.

Carmen pudo haber sido una estrella internacional de la ópera. Entró de lleno al Teatro de Ensayo de la Universidad Católica, estuvo invitada a participar en “Esta Señorita Trini”, que fue la antesala de la “Pérgola de las Flores”. Compartió con Silvia Piñeiro, Ana González y muchos otros genios. Bueno, su trayectoria la avaló y protagonizó a la primera “Carmela”. También en 1965 tuvo un grupo musical. Los Gatos, de gran éxito. Para el Golpe de Estado en Chile se fue a Kenia y trabajó como funcionaria de Naciones Unidas por 10 años. Luego volvió a Chile y vino la televisión. Su primera teleserie fue “Los Títeres” (1984), que junto al personaje en “El amor está de moda” (1995) fueron sus mayores orgullos.

“Siempre he dicho que mientras tenga las fuerzas, jamás me retiraré”, declara contundente la actriz de 97 años.

Por su trayectoria artística, Barros ha recibido los premios APES (2010), CALEUCHE (2017) y la Orden al Mérito Artístico y Cultural Pablo Neruda (2020). A partir de 2019, el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio otorga los Premios Carmen en su honor.