RAYÉN QUITRAL, SOPRANO MAPUCHE

El 2016 se conmemoró el centenario de esta arista, cuyo legado aún parece difuso dentro de la historia de la lírica nacional.

María Georgina Kitral Espinoza, más conocida como Rayén Quitral, nació el 7 de noviembre de 1916. Su origen se remonta a Temuco, sin embargo, hay quienes afirman que su infancia transcurrió en Iloca.

A comienzos de la década del 30 fue apadrinada por el empresario teatral Ignacio Benítez Gallardo, quien la llevó donde la maestra de canto Emma Washter Ortíz de Tomassen para que la instruyera.

Entonces, la dedicación de Rayén fue constante, tanto así, que en 1935 entró a estudiar en el Conservatorio Nacional de Música. Posteriormente, se presentó en distintos escenarios de Uruguay, Perú, Brasil, Cuba y Canadá.

En 1938 participó en la inauguración del Estadio Nacional de Chile en donde cantó sin micrófono. Así, luego de pasar por Lima interpretó La Flauta Mágica de Mozart en el Teatro Colón de Buenos Aires, triunfando rotundamente.

Después viajó a Estados Unidos, donde se radicó un tiempo quedándose en Nueva York en la casa de Claudio Arrau, quien la tomó por alumna. Allí se presentó a una audición pero el nerviosismo la traicionó siendo mal evaluada, por lo que su indignado profesor rompió relaciones con ella por considerarla indisciplinada.

En 1950 comenzó una gira por Europa y en 1951 debutó en el Royal Opera House Covent Garden de Londres. Asimismo, el 3 de septiembre de 1951 dio un concierto en el Teatro Municipal de Santiago de Chile, donde curiosamente la crítica se ensañó con ella apuntando a su “vulgarismo” y “despliegue de sonoridad”.

En 1954 recibió la distinción del ‘Caupolicán’, como la mejor cantante lírica de Chile, premio que otorgaba anualmente la Asociación de Cronistas de Cine, Teatro y Radio.

Rayén Quitral se retiró del canto en 1967, y durante la siguiente década se dedicó a la dirección coral y la enseñanza del canto en escuelas.

Hoy su cuerpo descansa en el Cementerio General de Santiago de Chile.