“Relación de la inundación que hizo el río Mapocho”, de 1783, de Sor Tadea

Reeditan libro de la primera escritora chilena

 

La historiadora Alejandra Araya —doctora en Historia y especialista en Historia colonial— mientras investigaba en el Archivo Central Andrés Bello, de la Universidad de Chile, identificó un manuscrito del siglo XVIII que le llamó la atención.

Era el original de la Relación de la inundación que hizo el río Mapocho”, de 1783, atribuido a una monja carmelita nacida en Chile: Sor Tadea de San Joaquín. Era el descubrimiento de la primera escritora chilena de la que se tenga registro. 

“Sonia Montecino, primera mujer directora del Archivo, me convocó como historiadora a realizar la puesta en valor de los acervos, incorporando desde entonces una perspectiva de género —comentó Araya en entrevista con La Tercera—. Yo realicé mi tesis doctoral en El Colegio de México sobre la llamada escritura conventual, estudiando las cartas de la monja Sor Josefa de los Dolores Peña y Lillo, conocía el repertorio del llamado género conventual, por eso, cuando reconocí el texto tuve una emoción muy grande y lo comuniqué de inmediato porque era una gran noticia”.

Tanto fue así que Araya llevó adelante una solicitud para que se declarara la colección del Archivo como Monumento Histórico Nacional, “justamente por la valía del acervo y de este manuscrito en específico”. Esto se hizo en 2009.

“Ella fue la primera escritora chilena, hasta donde sabemos hoy. Existe un trabajo sistemático de muchas investigadoras en América Latina que de manera constante están dando a conocer otros textos manuscritos y publicados, pero hasta ahora, no hemos tenido noticia de otro de mujer nacida en la Capitanía General de Chile”, agrega Araya. De hecho, era tan desconocida que ni siquiera existen retratos de ella.

Un poema por encargo

Lo de Sor Tadea en rigor es un poema largo, bastante narrativizado, algo así como al estilo de La Iliada, La Odisea, o La Araucana. Está escrito en una perfecta métrica octosílaba, una de las dos más usadas en la poesía anterior al siglo XX (la otra es la endecasílaba). Ocurre que su confesor le pidió registrar la inundación del convento de las Carmelitas del 16 de junio de 1783, producto de una crecida del río Mapocho, en Santiago. Hace 260 años.

“Parecía, que Neptuno / dejando su antiguo puesto / se difundía en las Nubes / sin mirar con su respeto / y liquidando los Mares / juzgo que del Firmamento / Ilover Océanos hizo / para nuestro sentimiento / pues de este modo se hacía / más caudaloso y violento / el gran Mapocho que corre / a la frente del Convento”, dice en una parte. También intercala reflexiones sobre lo divino, pensamientos teológicos y sobre la sociedad.

“Se trata de una mujer que escribe de manera muy notable, por precisa y divertida, la inundación de la ciudad por el río Mapocho y que la narración de la catástrofe también nos permite leer su poema como una crónica y una noticia de un hecho que conmovió a la ciudad al punto de llegar a circular impreso como libro”, agrega la historiadora.

Las crecidas del Mapocho eran habituales con las lluvias invernales, y pese a que se habían construido tajamares provisorios para contener las aguas durante los siglos anteriores, fue solo bajo la gestión de gobernador Ambrosio O’Higgins, en 1788, que se construyeron tajamares definitivos. Fueron terminados en 1808. Iban desde la actual calle Condell, en Providencia, hasta el Puente de Cal y Canto.

El registro, en todo caso, no era una excepción, comenta Araya. “Era habitual que las monjas escribieran poemas dentro de los conventos, de hecho, la vida monacal era una de las posibilidades para que las mujeres pudieran acceder a la escritura y la lectura como parte de su formación religiosa, de sus deberes de administración económica, del convento y también como parte de sus ejercicios espirituales. La escritura también era un trabajo, es decir, una tarea difícil y muchas veces los confesores les ordenaban hacerlo como parte de las penitencias o de la dirección espiritual”.

¿Cómo era considerada la escritura de poesía en esos tiempos? Responde Araya: “No es mi campo la poesía, pero puedo decir que era respetable y permitida. Pero hay que considerar que la circulación de los manuscritos tenía recorridos privados, íntimos y otras veces más abiertos. Pero publicar era otra cosa, lo importante de Sor Tadea es que, al ser publicada, pasa a ser reconocida como una autora pública”.

El poema ha sido editado y publicado en un total de 18 ediciones; 15 impresas y 3 digitales, publicadas en los siglos XVIII, XIX, XX, y XXI. La primera fue en Lima, en 1784, algo que cobra total sentido, ya que por esos años era la capital del Virreinato y concentraba la mayor parte de la actividades del reino. Hoy el poema ha vuelto a los escaparates en una nueva edición, a través de Editorial Universitaria.

Fuente: artículo de Pablo Retamal para Culto de La Tercera

“Relación de la inundación que hizo el río Mapocho”, de 1783, de Sor Tadea